“¿Hay que hallar el seno o el coseno?”, pregunta Alison Wong, de 16 años, una chiquilla menuda, con coletas y unas gafas de pasta que le ocupan media cara, sin levantar la vista de su ejercicio de matemáticas. “El coseno”, le replica su amiga Phoebe Chui, de la misma edad. Están sentadas una junto a otra, concentradas en hacer sus deberes escolares, mientras ante ellas pasan voluntarios que ofrecen botellas de agua, lazos amarillos (símbolo de la protesta prodemocrática) o toallas húmedas para aguantar el calor. Otros gritan “Leung Chun-Ying, dimisión” para exigir la marcha del impopular jefe de Gobierno autónomo hongkonés.